21.10.12

Caldo con leche para enfermos y resfriados

Esta receta es como poco del año 1830, de un tratado aragonés de cocina. Hoy curamos los enfriamientos y gripes con pastillas, pero entonces se tenían que emplear otros métodos.

Se hacía un caldo de ternera de los clásicos, con pierna de ternera cortada en trozos pequeños para que suelte el sabor y la sustancia, unas verduras del huerto tipo apio, puerro, zanahoria y acelgas, un puñado de arroz y una patata.

A las dos horas de cocer, cuando el agua haya reducido a la mitad, se exprime todo con una cuchara de madera, se revuelve bien todo el resultado y se cuela dejando que pase algo de la sustancia de las verduras, en un colador de agujero grueso. Se añade la sal y se deja reposar como poco un par de horas.

Sería un caldo clásico que ahora convertiremos en un caldo para enfermos.

Antes de echar la sal al caldo de cocido se retira a un perolo como media taza del caldo a la que se le añadirá doble cantidad de leche de vaca y una cucharada sopera de azúcar, para revolver bien todo para que se mezcle la leche el caldo y su grasa con el azúcar.

Es agradable y muy buena para enfermedades de pecho y tos, según dicen.

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