21/11/25

Los bodegones de alimentos, en el mundo del Arte


Las obras de arte tituladas bodegones o naturalezas muertas han sido una constante en el mundo del Arte desde hace muchos siglos. Por su facilidad al ser objetos quietos y que permitían diversos tipos de iluminaciones, y por ser objetos que era fácil tener en casa o en el estudio.

Pero a su vez la alimentación, sus productos y su gastronomía, siempre ha llamado la atención de todo el mundo. Somos lo que nos alimentamos, y eso interiormente lo tenemos asumido.

Las naturalezas muertas o bodegones existen desde la antigüedad, con ejemplos que se remontan al Antiguo Egito en el siglo XV a. C.. Por lo tanto, aunque los romanos fueron prolíficos pintores de bodegones, no fueron los primeros.

En las tumbas egipcias se pintaban alimentos y otros objetos familiares con la creencia de que se materializarían en el más allá para que el difunto pudiera disponer de ellos. Estas pinturas funerarias tenían una función espiritual y práctica para la otra vida, en donde se creía que había que seguir alimentándose.

Más tarde, en la Antigua Grecia y, sobre todo, en Roma, se popularizó un tipo de bodegón conocido como xenia. Se trataba de frescos o mosaicos que representaban los "regalos de hospitalidad" que se ofrecían a los invitados, como frutas, pescado y otros manjares. Estas obras, que a menudo se encontraban en villas de Pompeya y Herculano, eran un símbolo del estatus y la generosidad del anfitrión. Por lo tanto, los romanos practicaron extensamente la pintura de alimentos, pero como una continuación de una tradición ya existente.

Durante la Edad Media, el bodegón como género propio prácticamente desapareció, aunque los objetos cotidianos se incluían en las escenas religiosas con un alto grado de simbolismo.​ Hay ejemplos de grandes tapices religiosos en donde se pueden observar decenas de plantas comestibles de las cocinas de las iglesias y palacios.

El resurgimiento del interés por la naturaleza muerta comenzó a finales del siglo XVI, con artistas como Caravaggio y su famosa obra "Cesto con frutas" (c. 1599), considerada una de las primeras naturalezas muertas autónomas de la era moderna.

El género alcanzó su máximo esplendor en el siglo XVII, durante la Edad de Oro holandesa. En los Países Bajos, la Reforma Protestante redujo la demanda de arte religioso, y una nueva clase burguesa adinerada deseaba obras para decorar sus hogares que reflejaran su riqueza y sus valores.

Esto provocó una enorme popularidad de los bodegones, que se especializaron en distintos subgéneros, como las escenas de desayuno, los bodegones florales y las vanitas, que incluían objetos como calaveras y relojes para simbolizar la fugacidad de la vida.

A partir de entonces, el bodegón se consolidó como uno de los grandes géneros de la pintura occidental, siendo reinterpretado por artistas de todas las épocas, desde Chardin en el siglo XVIII hasta los impresionistas y cubistas en los siglos XIX y XX.

Este que vemos arriba es del artista andaluz José Moreno Villa pintado al óleo en el año 1927. Un cubismo en donde se juntan alimentos o frutas con elementos habituales.