23/4/26

Tabaco español negro de picadura, de mitad del siglo XX


En este camino emprendido como recuerdos y nostalgia, para mostraros algunos productos de antaño, hoy le toca el turno al tabaco negro de picadura español de los años 40, 50 y 60 del siglo XX.

En mi casa familiar se compraban de dos en dos y de tamaño grande como el de la imagen, pues los había más pequeños, de la mitad de peso, pero a mi padre le salía más caro.

Mi padre lo desmenuzaba (los dos hijos le ayudábamos, algo que hoy es cuando menos pecado) para limpiarlo de palitos y desmenuzar los trozos grandes. Era un tabaco un poco "bruto".

En una caja de puros viejo guardaba el tabaco, del que sacaba para el día a día hacia una petaca de piel negra más que sobada.

El olor era embriagante, y si, lo siento, nos gustaba oler el tabaco aquel, siendo unos niños. Yo nunca he sido fumador.

Bueno miento, alguna pipa y no más de un par de paquetes de cigarrillos en toda mi vida sumando los cigarrillos sueltos. 

Ahora no podría, nunca me ha llamado el cuerpo el fumar. Pero respeto a los fumadores, tal vez por aquellos años de excelente sabor, olor y recuerdo.

Historia de la ensalada en la gastronomía histórica


¿Qué es una ensalada? Debería aclarar qué entendemos todos por ensalada, si me quiero retrocer para hablar de sus inicios como plato en las mesas de la antigüedad. Si la definimos como verduras o hierbas crudas aliñadas con sal, aceite o vinagre, entonces su historia es antiquísima y difusa. Si exigimos un plato reconocido como tal con nombre propio y presencia en la mesa como preparación específica, la historia es más cercana.

En la Mesopotamia y Egipto de hace 5.000 años ya tenemos evidencia de que se consumían verduras crudas con sal y aceite, pero como parte de la ingesta general de alimentos, no como un plato diferenciado en la mesa. No hay texto culinario que las nombre como preparación específica, aunque sabemos que acompañaban a ciertos alimentos.

Los griegos consumían lo que llamaban hypotrimma o preparaciones de verduras crudas con sal, vinagre, aceite y hierbas aromáticas. Hay referencias en Aristófanes y en textos médicos de la escuela hipocrática. Aquí empieza a aparecer la idea de un preparado vegetal aliñado con identidad propia, aunque no siempre como plato de mesa con identidad propial. La palabra "ensalada" deriva precisamente del latín sal (sal), lo que indica que el aliño con sal era el elemento definitorio desde el principio.

Decía mi padre que una ensalada tiene que estar "salada".Los romanos nos dejaron ya constancia clara y textualmente documentada de ensaladas como plato reconocido en la mesa. Columela (De Re Rustica, siglo I d.C.) describe preparaciones de verduras crudas aliñadas con sal, vinagre y aceite. Marcial (siglos I–II d.C.) nos habla ya de ensaladas como plato propio en sus epigramas como parte de las comidas. Apicio (De Re Coquinaria, compilado hacia el siglo IV–V d.C.) incluye preparaciones que hoy reconoceríamos perfectamente como ensaladas, con aceite, garum, vinagre y hierbas. Plinio el Viejo (Naturalis Historia) describe el consumo de lechugas, escarolas, rúcula y otras verduras crudas con aliño.

Los romanos distinguían entre el acetaria (ensalada de hierbas y verduras crudas con vinagre y aceite) y otras preparaciones cocinadas. El término acetaria es el primer nombre técnico documentado para lo que hoy llamamos ensalada. Además, hay evidencia de que las ensaladas se servían tanto al inicio del banquete (gustatio) como al final, dependiendo de la tradición y el período.

En la cocina árabe y andalusí ya existían claramente las ensaladas con preparaciones de verduras crudas aliñadas con aceite de oliva, vinagre y especias, bien documentadas en tratados culinarios árabes del siglo XIII como el Manuscrito Anónimo Andalusí. A su vez y posteriormente en la cocina monástica medieval, los monjes cultivaban y consumían hierbas y verduras crudas como parte de la dieta de abstinencia, incluso a veces como parte de algunos tratamientos para la salud.

Es cierto que es la cultura romana la que nos ha dejado constancia clara de la existencia de las ensaladas en sus mesas, pero también hay que advertir que con anterioridad tenemos muy pocos datos sobre la gastronomía, por lo que en principio, es posible que también existieran, pero no tenemos tanta información.

¿Y qué contenía una típica ensalada romana, de hace 2.000 años? Pues principalmente hojas y verduras como la lechuga romana, rúcula, berros, apio, rábanos en láminas y cebolleta. Se aliñaba con aceite de oliva de calidad, vinagre de vino, sal, unas gotas de garum, quizás un toque de defrutum para el dulzor, miel o aceite de almendra.

Como guarnición añadida le ponían huevo cocido, aceitunas negras en salmuera, queso de cabra desmenuzado, piñones y nueces, y en algunas ocasiones hay constancia de legumbres cocidas tipo lentejas o garbanzos o incluso uvas o granadas. Todo eso bien mezclado y con algunas hierbas aromáticas tipo menta fresca, hinojo, orégano, perejil, cilantro, comino, incluso ruda en pequeñas cantidades.

Es una ensalada actual y que hoy podríamos repetir en una mesa tipo romana, , quitando el garum y sustituyéndolo por una anchoa picada o unos arenques ahumados, nos resultaría perfectamente reconocible y apetecible. Lo cual dice mucho de la continuidad de la tradición culinaria mediterránea a lo largo de dos mil años.

Os dejo una carta de ensaladas de un restaurante para recoger ideas actuales. Como es lógico hace 2.000 años y en Roma no existía ni el tomate, ni el pimiento o el pepino. Pero también podemos hacer en casa ensaladas interesantes, como la de bacalao marinado con láminas finas de tomate con sabor, unos granos de granada para dar dulzor o si no tiene unas uvas pequeñas o unos trocitos de melón, y unos golpes de tapenade (olivas negras machacaras) o trocitos de piparras no picantes o levemente picantes.