2/5/26

Hablemos del hummus, historia y posibilidades


El hummus es un producto barato, saciante y vegano, y además es un alimento con un gran crecimiento en el consumo por ser un plato muy completo, acompañante de casi todo, con mucha fibra y proteína vegetal, y fácil de hacer en casa o de comprarlo a precios lógicos en los supermercados.

Este que vemos arriba es un ejemplo de posibilidades. Es de supermercado, pero a continuación hablaré de hacerlo en casa, pues es muy sencillo. En este caso es de ALDI y está hecho con el añadido de calabaza, cúrcuma y pimienta para darle sabor diferente, y como es lógico, con garbanzo y un aceite, en este caso de colza.

El hummus es simplemente garbanzos cocidos triturados y una grasa que siempre es mejor que sea aceite de calidad virgen extra. Puede ser de oliva o de girasol u otro. Y a ese triturado que puede ser más o menos grueso, según los gustos, se le pueden añadir diversos elementos para darle sabor.

Puede llevar verduras, especias, toques picantes, dulces, avinagrados, ácidos, etc. Más o menos sal, o incluso ninguna.

Y tras ese triturado, puede llevar semillas en su interior, mezcladas o puestas a modo decorativo, como sésamo (o pasta de sésamo), pipas diversas, nueces, piñones o almendras picadas, por poner algunos ejemplos fáciles.

Los comprados en supermercado, no controlas la cantidad de garbanzos, tampoco el tipo de aceite o grasa, los conservantes o si llevan o no patata. Pero son buenos y fáciles de presentar.

En Oriente es normal que sea una pasta de garbanzos con pasta de sésamo, nosotros en los supermercados a veces cambiamos esa pasta por fécula de patata para que se unten con facilidad. Por eso es importante ver en los hummus de supermercado qué ingredientes tienes. Y decidir por ello.

En casa podemos poner el aliño que deseemos, y en cada ocasión cambiarlo en la batidora o trituradora para modificar sabores. Y decidir que al menos del total un 60% sea garbanzos y no por ejemplo un 40% que como máximo tienen muchas marcas. Y podemos decidir añadirle limón y no vinagre, naranja, sésamo, comino, ajo, pimentón, hierbas naturales, piñones, etc.

Incluso en casa podemos decidir no ponerle mucho aceite, cuando sabemos que en los supermercados y para que sea más suave y consumamos más, siempre llevan sobre un 30% de grasa vegetal. Eso supone también que tenga más o menos calorías y eso es importante, pues con entre un 2% a un 5% de aceite de calidad puede ser suficiente.

Es verdad que un hummus casero dura un par de días o algo más en nevera, mientras que uno de supermercado dura más tiempo al llevar conservantes. Eso es importante o no, depende de la cantidad que hagas en casa.

También se puede hacer una especie de hummus de lentejas o con parte de lentejas y parte de garbanzos. O añadirle al garbanzo a la hora de tritura algo de remolacha cocida, aguacate, carne de berenjena asada, pimientos rojos en conserva, incluso zanahoria cocida, higos o castañas. Incluso si lo prefieres algo dulce o muy dulce, se le puede añadir mermeladas o frutas.

Sobre su historia te puedo decir que aunque no existe un consenso absoluto sobre su lugar exacto de nacimiento, las referencias lo sitúan en el mundo del Mediterráneo oriental y del antiguo Oriente Medio, con una tradición muy larga ligada al cultivo de garbanzos y sésamo. Una de las menciones culinarias más antiguas similares al hummus actual aparece en el Cairo del siglo XIII, aunque el plato tal como lo conocemos hoy se fue transformando después en distintas cocinas de la región.


30/4/26

Hacer en casa baguettes con pan de sobra


Lo que vemos es una caja de baguettes congeladas, ya preparadas para meter el horno unos 15 minutos si están congeladas y unos 10 minutos si están descongelas, y servir calientes. Un plato sencillo, tipo pizza, que si queremos podemos hacer en casa para aprovechar media barra de pan que nos haya sobrado.

Si abrimos por la mitad en horizontal la media barra de pan que nos sobra, y le quitamos algo de miga (o no, depende de gustos) y le ponemos a la barra de pan un poco de salsa de tomate frito de caja o lata, mejor del bueno, y por encima le añadimos unos taquitos de bacon, o de de jamón york, unas láminas de pavo o de jamón serrano fino, y cubrimos todo con queso de fundir rallado, tenemos la misma preparación.

Para una cena rápida, es un plato sencillo y muy sencillo de hacer.

Unos golpes de orégano, de hierbas provenzales, de ajo molido, de cebolla seca, un poquito de romero o de tomillo, pueden complementar los sabores.

También en el interior puede llevar —antes del queso— unos filetes de salmón ahumado, unas anchoas, unos filetes de queso, o unos golpes de algún queso azul a tu gusto. Depende de lo que tengas en ese momento en casa.

En la freidora de aire puedes meterlo todo unos 10 minutos a 200 grados o hasta que se funda el queso. Los tiempos son relativos, pues depende también de la máquina. En un horno ya calentado puedes tenerlo 5 minutos. En tiempos de preparación no hay tanto cambio con estas que ya vienen congeladas, pero además puedes permitirte algunas licencias de sabor.