En este camino emprendido como recuerdos y nostalgia, para mostraros algunos productos de antaño, hoy le toca el turno al tabaco negro de picadura español de los años 40, 50 y 60 del siglo XX.
En mi casa familiar se compraban de dos en dos y de tamaño grande como el de la imagen, pues los había más pequeños, de la mitad de peso, pero a mi padre le salía más caro.
Mi padre lo desmenuzaba (los dos hijos le ayudábamos, algo que hoy es cuando menos pecado) para limpiarlo de palitos y desmenuzar los trozos grandes. Era un tabaco un poco "bruto".
En una caja de puros viejo guardaba el tabaco, del que sacaba para el día a día hacia una petaca de piel negra más que sobada.
El olor era embriagante, y si, lo siento, nos gustaba oler el tabaco aquel, siendo unos niños. Yo nunca he sido fumador.
Bueno miento, alguna pipa y no más de un par de paquetes de cigarrillos en toda mi vida sumando los cigarrillos sueltos.
Ahora no podría, nunca me ha llamado el cuerpo el fumar. Pero respeto a los fumadores, tal vez por aquellos años de excelente sabor, olor y recuerdo.

