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11/7/26

Bocadillo de tortilla de patata con tomate de untar.


La gastronomía española tiene éxitos inconfundibles, maravillosos, lujos incluso se podría decir, que no los supera casi nadie. Un buen bocadillo de tortilla de patata es uno de ellos.

Este bocadillo que vemos lo sirven doblo, vemos solo la mitad. Una tortilla de patata muy bien hecha, caliente y casi recién hecha, jugosa pero no líquida, y sin duda tampoco un ladrillo, en su punto. Con una cama de tomate rallado o triturado del de poner en tostadas, tipo tomate pera o tomate catalán de untar,

El pan crujiente, pues esta cafetería es además panadería, lo hacen ellos en el centro de Martorell, junto a un Mercadona, y es un lujo barato. Y efectivamente, con un vino xare-lo (charelo) de Cataluña. Tuve un fallo, y no pedí una copa de cava, pero todo no puede ser perfecto.

Un lujo para comenzar muy bien una mañana que parecía muy interesante y que finalmente solo la salvó el bocadillo de tortilla de patata con tomate de untar. 

1/6/26

Ensalada aragonesa. Ilustrada o sin ilustrar


Esto que vemos arriba es una ensalada aragonesa en su versión más sencilla, la que se sirve como acompañamiento a carnes asadas o a segundos platos contundentes. No es una ensalada como entrante ni como primer plato. Es una ensalada aragonesa sencilla y fácil.

Tiene sus diferencias de calidad que a continuación explicaré, y que en Aragón llamamos Ensalada Ilustrada

La ensalada que se sirve como acompañamiento debe llevar simplemente tomate bien rojo y con sabor, y aquí hay varias opciones pero lo de que sepa a tomate, pues es imprescindible, incluso que huela a tomate. Podría decir que el mejor es el tomate de Barbastro, pero es que eso era antes, ahora hay tomate que se vende con el nombre de Barbastro y cultivado fuera de España.

Luego cebolla de Fuentes de Ebro o cebolla dulce y tierna. Por debajo y de cama debe tener ensalada, y aquí también hay versiones. Yo prefiero la lechuga clásica, y menos la lechuga iceberg, pero para gustos y dineros están los colores. Y por encima unas aceitunas negras de Aragón, que son sabrosas o fuertes.

Bien de sal, generosos en aceite de oliva del Bajo Aragón y algo de vinagre sin pasarse. Estos los los ingredientes básicos.

Si fuera un primer plato de verdad, de cierta calidad, de los llamados Ilustrados, hay que añadirle unos espárragos en conserva al menos, un huevo duro cortado por la mitad, y si acaso unas lascas de atún o bonito en escabeche

Podría también llevar unas pocas de alubias blancas cocidas o de pochas, un toque de patata cocida, unas lascas de un buen jamón de Teruel, pero más que diversos ingredientes, es fundamental que los que lleve sean de calidad, sobre todo los básicos como el tomate y la lechuga. De buen y contundente sabor y frescor.

30/4/26

Hacer en casa baguettes con pan de sobra


Lo que vemos es una caja de baguettes congeladas, ya preparadas para meter el horno unos 15 minutos si están congeladas y unos 10 minutos si están descongelas, y servir calientes. Un plato sencillo, tipo pizza, que si queremos podemos hacer en casa para aprovechar media barra de pan que nos haya sobrado.

Si abrimos por la mitad en horizontal la media barra de pan que nos sobra, y le quitamos algo de miga (o no, depende de gustos) y le ponemos a la barra de pan un poco de salsa de tomate frito de caja o lata, mejor del bueno, y por encima le añadimos unos taquitos de bacon, o de de jamón york, unas láminas de pavo o de jamón serrano fino, y cubrimos todo con queso de fundir rallado, tenemos la misma preparación.

Para una cena rápida, es un plato sencillo y muy sencillo de hacer.

Unos golpes de orégano, de hierbas provenzales, de ajo molido, de cebolla seca, un poquito de romero o de tomillo, pueden complementar los sabores.

También en el interior puede llevar —antes del queso— unos filetes de salmón ahumado, unas anchoas, unos filetes de queso, o unos golpes de algún queso azul a tu gusto. Depende de lo que tengas en ese momento en casa.

En la freidora de aire puedes meterlo todo unos 10 minutos a 200 grados o hasta que se funda el queso. Los tiempos son relativos, pues depende también de la máquina. En un horno ya calentado puedes tenerlo 5 minutos. En tiempos de preparación no hay tanto cambio con estas que ya vienen congeladas, pero además puedes permitirte algunas licencias de sabor.

20/4/26

Hablamos de la repostería española, excelente ejemplo


La cultura árabe-andalusí fue la más determinante a la hora de configurar nuestra excelencia en repostería, panadería también, de horno, de dulces y pasteles pequeños y tortas de masa tan variadas que asombran a quien viaje por España.

Nuestros ocho siglos de convivencia con la cultura árabe en España es sin duda la influencia más profunda y documentable de nuestra gastronomía incluso actual, especialmente en el sur y el levante español, pero también en gran parte del Aragón más sureño, como esos almendrados que vemos arriba de Alcañiz en Teruel.

En la península ibérica los ingredientes que entraron con los árabes en las cocinas, fueron la almendra, miel, azúcar de caña, sésamo, anís, azafrán, agua de rosas y azahar. A partir de estos elementos se construyó esa gastronomía del dulce que todavía perdura en España.

Nació el mazapán (cuya etimología árabe es debatida pero cuya forma es claramente andalusí), el turrón (relacionado con el turun árabe), el alfajor (del árabe al-hasú, relleno), los mostachones, las yemas, los almendrados, las empanadillas dulces rellenas de diferentes tipos de calabaza, las masas rellenas o fritas, etc.

La filosofía del dulce era muy clara. Masas dulces y muy especiadas, muy almendradas y muy melosas. El dulce árabe no es sutil; es intenso y denso, y esa huella se ve de forma clarísima en la repostería de Andalucía, Murcia, Toledo o Alicante, sin olvidarnos de Teruel. El legado árabe dura casi ocho siglos de presencia activa, lo que le da una penetración cultural sin comparación con ninguna otra influencia en toda la gastronomía.

Es verdad que la influencia judía en la cocina existió, en mucha menor importancia que la árabe, pero a su vez hay que admitir que la convivencia entre las tres culturas (árabe, judía y cristiana) compartían muchos ingredientes en esa Iberia medieval, y las recetas circulaban y se mezclaban.

A partir de la expulsión de 1492, se produjo una ruptura documental y hoy se nota una pérdida de recetas, de datos históricos que sería imprescindibles para trazar el recorrido de nuestra gastronomía en toda España.

Las recetas judías no se transmitieron abiertamente, sino que o desaparecieron, o se asimilaron sin etiqueta, o sobrevivieron en comunidades sefardíes del exterior. Hay incluso productos que algunos investigadores atribuyen a influencia judía pero que otros consideran árabe o simplemente medieval cristiana.

El uso de aceite de oliva en vez de manteca de cerdo en ciertos dulces (fundamental como distinción religiosa), modeló ciertas elaboraciones específicas que ya venían de la historia árabe. Dulces como el adafina y ciertos pasteles de Pascua (Pésaj) que exigían ausencia de levadura, influyendo en productos como las tortas sin fermentar.Aparece la tradición del pan dulce con huevo (relacionable con la jalá festiva) y algunas preparaciones de almendra y miel en las comunidades del interior de Castilla, que son claramente de tradición judía.

En comunidades sefardíes de Turquía, Grecia o Marruecos se conservaron recetas que permiten reconstruir parte de esta herencia, pero su trazabilidad directa en la repostería española actual, es más especulativa que demostrable en muchos casos.

Algo que se suele olvidar: gran parte de la repostería española tal como la conocemos hoy fue codificada, transformada y difundida por los conventos cristianos, especialmente entre los siglos XV y XVIII. Los conventos tomaron recetas de origen árabe o judío, algunas las dejaron tal cual, y otras las modificaron y actualizaron en aquellos siglos.

Se eliminó parte de la grasa no porcina en algunos casos. Muchas recetas se asociaron con la entrada de los conventos y monasterios al calendario litúrgico (Navidad, Semana Santa, Corpus). Y en muchos casos, se quisieron mantener en secreto conventual, escepto cuando la cultura original de los monasterios fue expulsada o asimilada.

El mazapán de Toledo, los polvorones, los mantecados, las yemas de Santa Teresa, los pestiños... son productos de raíz árabe o judía que llegaron a nosotros filtrados por la mano conventual cristiana.

La pastelería más técnica —los queridísimos hojaldres, las cremas pasteleras como rellenos, las tartas de masa quebrada, llegaron fundamentalmente de Francia y, en menor medida, de Austria, sobre todo a partir del siglo XVIII con los Borbones. Esto explica en gran parte la diferencia entre la repostería popular tradicional (de raíz medieval, árabe y conventual) de masa, y la pastelería de obrador urbano (más francesa en técnica) del hojaldre.

19/1/25

¿Cómo se batían los bizcochos en el siglo XVIII? Los cocineros y las monjas

 

Hay veces en los que debemos reconocer la complejidad de la cocina industrial en tiempos pretéritos, en donde las explicaciones parecían encaminadas a que no se entendieran. Era otro idioma, sin contar que la F eran las S actuales.

Esta página de un libro de cocina del año 1773 que ya son, efectivamente, nos hablaba de cómo debía ser el cucharón con el que se mezclaban los ingredientes para hacer bizcochos. Es verdad que hacían la indicación de que si no quieres ser profesional de cocina y los quieres batir como las monjas, lo puedes hacer con las manos.

Esta claro que en esto las monjas ganaban y siguen ganando por goleada. Los dulces son una de sus especialidades en repostería, incluso en el siglo XXI.

6/1/25

Los precios de venta los manipulan los consumidores


Es cierto que nos engañan como quieren, se ríen de nosotros con los precios de los productos, y además hacen bien pues somos tan… que caemos en las trampas. 

Este roscón de Reyes costó el día 5 de enero: 6,50 euros en BonArea. Del mismo tamaño y de trufa los he visto hoy a entre 18 y 30 euros. Eso sí, dirían que son artesanos y los otros industriales.

Las diferencias de precio no se mantienen pues tenemos que comprar aquello que no sea un engaño. 

Ser artesano en un roscón es algo de poco peso para tamaña distancia de precio. Excepto que a la hora de cortar te salga de su interior el pastelero y te salude.

Esto mismo sucede con bastantes productos con los que juegan a ganar excesivo margen entre el productor y el consumidor, simplemente por unas leyes y normas de consumo y comercialización que les favoreces estos tratos. 

La única manera de rebelarnos contra esto es no cayendo en la trampa. No comprando. 

Dado que los IVA cuando bajan no son capaces de rebajar los precios de venta, pero cuando se restablecen al porcentaje anterior si que sirven para aumentar el precio de venta…. ¿Estamos tontos?

29/10/24

Filloas de Galicia. Postre típico muy sencillo


Las filloas es un postre típicamente gallego, muy sencillo de hacer y muy similar a los crepes franceses. Pero con algunos añadidos en su final que son típicamente gallegos.

Dicho así, pues poco hay que añadir para hacer la receta. Con medio litro de leche y tres huevos todo batido se añade unos 200 gramos de harina, una cucharada sopera de azúcar y un pizca de sal para reforzar los sabores, más una copita de anís español. Anís seco.

Y a partir de esta masa vamos friendo en una sartén los crepes o filloas, unos 20 a 30 segundo por cada cara, tras poner en la sartén bien caliente una cucharada sopera de esa masa líquida. 

No todos quieren el mismo grosos de la filloa, y por eso se puede poner en la sartén una cucharada sopera de masa o un cucharón de masa, y en este caso tenerlo más tiempo al fuego, pues la masa serña más gruesa.

Quedarán una especie de tortillas finas, algo dulces pero no muy sabrosas. Y las vamos reservando una encima de otra.

Las filloas se pueden rellenar de muchos elementos. Los rellenos más rápidos y sencillos serían con dulce de leche, con chocolate espeso, con nata montada, con crema de vainilla y canela, o con una crema pastelera que no siempre es lo más sencillo de hacer.

Se pone un poco de la masa del relleno en un lado de la tortilla y se da la vuelta para envolver la filloa. Por encima un poco de miel, o un toque de azúcar glasé. Y todo se toma con una copita de orujo o de licor de café.

1/8/24

Cómo servir un buen paté de caza?


Presentar un buen paté es sencillo, hacerlo en casa es mucho más complejo. Nos los venden de muy diferente precio, sabores, presentaciones y opciones. Lo más sencillo y que casi nunca falla es comprar un paté de una cierta calidad (que no siempre son caros) y servirlo de forma delicada. Cortado en trozos algo gruesos.

Observa en la etiqueta la composición de lo que vas a comprar. Lleva gafas de aumento, pues siempre vienen en pequeño los textos. 

Un paté de jabalí debe contener jabalí y no cerdo. Uno de pato igual y no pollo. Y su cantidad debe ser la mayor con diferencia. No sirve paté de corzo y que lleva un 10% de corzo y un 35% de cerdo.

Una vez que ya tengamos clara la marca o presentación —pues algunos grandes supermercados los venden a peso, a granel y a veces están muy buenos— hay que presentarlo para que cada comensal se lo tome como quiera.

Junto a unos brotes verdes o unas flores —va muy bien, por ejemplo flores de borraja— y unos pequeños frutos secos de acompañamiento.

Unas mermeladas encajan muy bien. Depende de los gustos, pero una ácida y una dulce complemente perfecto. Por ejemplo tomate, pimiento, higo, mandarina, jengibre, etc. Nunca más de dos diferentes.

Y unos panes ya cortados de diversa procedencia, que hay muchos. Ya tiene el plato listo para quedar muy bien. Mejor servirlo entre fresco y temperatura ambiente y con un buen vino blanco o un cava.

28/5/24

Croissant hecho con agua de azahar, en Sevilla



En la cafetería "Gusto Ristobar" de Sevilla, junto a la Catedral, en la calle Alemanes 23, me sirvieron con el café un croissant diferente. Un poco distinto de sabor pero suficiente para sorprenderme. 

Estaba bien cocido pero sobre todo llevaba en la masa unas gotas de agua de azahar, lo que me ha llevado a recordar los roscones para fechas señaladas que se hacen por Aragón. 

El agua de azahar en masas de bizcocho o de pan le entrega un toque leve pero insustituible. Y en los últimos tiempos me enseñaron a añadirle también unas gotas en las infusiones de té y lo cambia ligeramente. Pero volvamos al croissant. 

Un café con leche muy bien hecho sale por 2,10 y el croissant por 1,60 en el año 2015, aunque muy bien servido en un local coqueto y recogido. Es Sevilla y ya en aquel momento el turismo se pagaba, como en todas las ciudades grandes.

27/5/24

Repostería de Rumanía. Buenos postres


De la gastronomía de Rumanía hay varias cosas que destacar, por ejemplo sus posibilidades de unir buenos embutidos y carnes mechadas ligeramente ahumadas con pescados tipo salmón, arenques o para mi desconocidos que también han pasado por el secado y el ahumado, excelentes todos para aperitivos, desayunos o entrantes.

Pero si algo me ha sorprendido más han sido sus reposterías y postres en donde mezclan muy bien los bizcochos a veces ligeramente borrachos con frutas, y sus reposterías suavemente dulces. 

Hay una buena mezcla de productos distintos a los que tenemos en España, posiblemente por mezclas de las cocinas turcas, griegas, o incluso en algunos casos alemanas o rusas.

Son postres nada rudos, muy esponjosos, suaves pero potentes de sabor. A veces crujientes, en donde mezclan muy bien la repostería con frutas y con helados.

17/2/24

Cata de bombones belgas y españoles para aprender

 Nadie duda de que los bombones belgas o franceses (sobre todo los primeros), si los hace una buena empresa que utilice manteca de cacao en su totalidad, sirven unos productos fabulosos. Complicados de imitar. 

Pero los bombones españoles son también exquisitos, más baratos al no emplear en su totalidad manteca de cacao en muchas presentaciones, y que logran sabores incluso más potentes. 

Todos los periodos son fuertes en el consumo de chocolate de calidad aunque los periodos navideños son de consumo desaforado en dulces, y por ello os planteo un reto. 

Comprar unos bombones belgas de marca reconocida (que en España los hay aunque no sea sencillo encontrarlos) y unos bombones a granel de una buena pastelería española. 

Y comprobar texturas, sabores, suavidad, presentación, dureza, rellenos, originalidad. 

Y de esta forma podréis decir con rotundidad qué tipo de bombones os gustan más. Una pequeña cata de bombones. 

Pero que sean de calidad en ambos casos para no jugar con ventaja unos sobre otros. Es un vicio algo caro, pero la ocasión la merece.

15/12/23

Suiza, un país de panes y repostería diferente


Una hermosa pared de la Suiza más alemana, donde se esconde el lujo de unos sabores diferentes detrás una panadería que ofrece maravillosos panecillos y repostería. Y para llamar la atención, además de su nombre, nada como poner un pequeño pero dorado croissant como reclamo. 

Panadería “El Cocinero” pues preparaba panes rellenos, bocadillos y modelos de pizza de su cercana Italia. 

Hay que señalar que en Suiza, un país algo más pequeño que Aragón tiene más de 200 tipos de panes diferentes.


Molino de harina de mano, de Huesca


Este molino de mano, con entre 3.000 a 5.000 años de antigüedad era una herramienta de cocina, de hogar, antes de nuestra era. Dos piedras de granito, la inferior, más grande y plana que la otra y con la parte superior lisa por la que la piedra superior, más pequeña, se moviera de adelante hacia atrás con la mano de la persona que en medio de ambas ponía el cereal para convertirlo en harina o similar. 

Es el conocido como molino barquiforme, por la forma curvada que poco a poco y por el uso le quedaba a la piedra de abajo después de mucho moler.

Este molino de mano es de El Remosillo en La Puebla de Castro en Huesca. Se utilizaban para moler previsiblemente trigo y cebada sobre todo, para luego hacer panes o sopas. Y es una de las primeras indicaciones de que ya eran poblados sedentarios, que habían abrazado la agricultura y por eso, el tener que estar meses en el mismo lugar, esperando a recoger sus frutos.

19/11/23

Chuletas de cordero o ternasco, empanado, rebozado


Los platos de cuando eras niño, los sabores de la infancia, se mantienen toda la vida. Son los platos de la madre, los platos familiares que han id llenando comidas, muchas veces si se han guardado en la memoria suelen ser platos de domingo, de reuniones de todos alrededor de una comida o cena.

Este que vemos en la imagen es uno de ellos. Es muy simple pero no es muy habitual. Son costillas de ternasco o de cordero lechal, empanadas, rebozadas con huevo y pan rallado y luego fritas en la sartén. Ahora ya en freidora, pues en los años de mis recuerdos no existían en las casas tantas herramientas como ahora para cocinar.

Era un plato de domingo, costillas y chuletas de pierna de ternasco, empanadas y con si acaso, patatas fritas. Pocas veces las he probado fuera de casa, y en algunas de ellas las han acompañado de pimientos verdes fritos y de incluso medio limón por si apetece poner unas gotas. 

Crujientes, recién hechas y bien calentitas. No hy más secreto.

4/11/23

Galletas rellenas de dátiles, desde Arabia Saudí


La globalización nos facilita que vayamos conociendo productos gastronómicos de muy variados países. Algo que parecería imposible es ahora si no fácil, si factible. Y no es que representen maravillosos descubrimientos en todos los casos, pero sí curiosos.

En esta caso es una galleta rellena de dátil, de una crema de dátiles, con sabor a canela en la masa de galleta y sin tener un sabor excesivo en azúcar. Mucho mejor el relleno de dátil, que sin duda es suave y con fuerte sabor, pero muy agradable. Algo menos supremo es el sabor del cubrimiento, de la galleta, que con poca azúcar y sin aceite y sí con mantequilla, tiende a deshacerse enseguida.

Es una galleta fabricada en Arabia Saudí y que me llega desde Siria que es donde las han comprado. Parece casi imposible pero los mercados abiertos es lo que tienen.

30/9/23

Masa francesa para quichés o empanadas



Vamos a mezclar 500 gramos de harina junto a 200 gramos de mantequilla blanda, una pizca de sal fina y 250 c.c. de agua a temperatura ambiente. La dejamos reposar media hora a temperatura ambiente, tapada la masa con un trapo.

Esta masa la podemos emplear para hacer empanadas, empanadillas dulces o saladas o como base para quichés.

Nosotros la empleamos mucho para hacer empanadillas de manzana, que antes troceamos y limpiamos y ponemos en una sartén con una cucharada sopera de azúcar, una copita de brandy, una cucharadita de mantequilla, una pizca de canela y otra de sal. Se refríe la manzana un par de minutos y la dejamos enfriar ligeramente.

La masa la aplanamos y estiramos una vez preparado el relleno en el tiempo de reposo de la masa y rellenamos las empanadillas con los trocitos de manzana.

Pinchamos las empanadillas por arriba para que no se revienten y las metemos al horno caliente a 200 ó 220 grados unos 35 minutos, poniendo con una brocha de cocina una pincelada de huevo batido por encima, para que tengan brillo. Deliciosas.

Para quichés la masa es la misma, pero estirada en una sóla capa la ponemos dentro de una fuente redonda dejando que la masa sobresalga por las paredes. Metemos la masa al horno caliente unos 15/20 minutos para que se medio cocine. La sacamos del horno y procedemos a ponerle el relleno elegido.

Rellenamos con una mezcla de nata (una cajita pequeña), 3/4 huevos batidos y queso con jamón york o verduritas o salmón picado fino o pescado desmenuzado, sal y pimienta negra molida(opcional). Metemos todo al horno unos 35 minutos.



13/9/23

Masa de pizza y 25 clases de pizza


Hacer pizzas en casa es sencillo. Venden las bases vacías dispuestas a ser receptoras de los ingredientes y meterse al horno. No hemos conseguido todavía unas bases como "las de verdad" y ese es el éxito de una buena pizza, el mayor de sus secretos o trucos. Se puede hacer la masa en casa, pero es más costoso.

Hacer masa de pizza es tan simple como mezclar harina de fuerza con agua, sal, aceite y levadura de panadero, de la seca, nunca de la de polvos. La mitad de agua que de harina y una cucharada sopera rasa de sal por cada kilo de harina. El aceite unas dos cucharadas soperas por kilo de harina. Levadura 8 gr. de levadura seca o 25 gr. de levadura fresca por cada kilo de harina de fuerza.

Pero lo costoso es amasar, aplanar, retorcer, volver a amasar, y finalmente conseguir una masa muy fina y plana. Y que no se rompa. El punto correcto antes de que finalmente la aplanemos está en que la masa no se pegue en las manos.

Tras amasar todo hay que dejarla reposar entre 1 y 3 horas según la temperatura ambiente. Con más calor menos tiempo. Y de esa manera la masa crece y empieza a fermentar. Crecerá al doble de tamaño y el punto se sabe cuando al presionar la masa (que habrá estado tapada) metiendo un dedo, la masa se recupera y vuelva a su posición inicial.

Poner el horno de casa al máximo de temperatura. Mejor 250 grados como mínimo. Y hornear unos 10 minutos en el medio del horno. Nunca grill.

Para terminar os dejo 25 clases de rellenos de pizza de un restaurante. Algunos nos parecerán brutales, otros puede que os agraden. Para probar algo curioso, la de sobrasada está muy buena.

Ajovín

21/8/23

Churros y porras de Madrid. Cómo hacerlos


Si alguno ha intentado hacer churros o porras en su casa, sabe que eso es muy complicado. No tanto el hacerlas como el que te salgan bien. Y la verdad es que tienen muy pocos ingredientes pero una técnica que hay que aprender.

Los churros buenos se dan en pocos sitios, precisamente en las que denominamos churrerías, por la manera de hacer la masa, por los aparatos o churreras para crear el churro o la porra, por el tipo de freidora y su punto de calor del aceite de fritura.

Los aparatos para hacer el churro son baratos si son domésticos y se encuentran con facilidad en tiendas tipo droguerías grandes o tiendas de cocina. Mejor los metálicos, pues la masa estará caliente.

En realidad la masa es muy simple, es harina, agua, sal y un par de trucos. Uno de ellos es que el agua en una proporción similar a la harina, tiene que estar bien caliente a la hora de añadirla a la que será la masa final. Se habrá puesto a cocer con la sal para que se disuelve, y se retira del fuego al momento de hervir.

No es lo mismo añadir la harina al agua que añadir el agua a la harina. Se hace lo primero y de golpe. Se amasa habiendo dejado que todo se atempere un poco, cuando la mezcla esté bien caliente. Pero muy poco.

Un pequeño toque de azúcar a la masa al cocer el agua, menos cantidad que sal, ayuda a que tengan algo más de sabor. Con independencia de que luego les pongas azúcar por encima o te tomes los churros con chocolate.

El aceite de freír tienen que ser de girasol, (casi) nunca de oliva para que no trasmita sabor. Incluso a veces los churreros utilizan otros aceites vegetales o aceites mezclados, en donde sí hay una proporción de aceite de oliva muy suave. 

La temperatura correcta son los 200 grados, algo que se logra antes de que humee el aceite de oliva, sabiendo que el de girasol permite más temperatura. El punto de la temperatura del aceite es el más detalle complejo de pillar.

Nunca deben quedar los churros o las porras aceitosos al sacarlos, y siempre hay que ponerlos en un papel absorbente o en una zona que permita escurrir el sobrante de aceite. Mejor tomarlos algo calientes, crujientes, sin aceite en el propio churro, y yo los prefiero son azúcar añadido.

27/6/23

Una de las primeras pizzas en Pompeya


Francisco de Goya también pintaba bodegones, muchos grandes pintores han pintado bodegones para los salones de comedor de palacios, una costumbre que sabemos también hacían los griegos y los romanos hace 2.000 años.

Ahora se ha descubierto en Pompeya en la ínsula 10 de la Regio IX de la antigua ciudad de Pompeya, en una pared de de una habitación cercana a una panadería este fresco que muestra una bandeja con alimentos, un dibujo de un bodegón con alimentos.

Parece que por encima de una bandeja previsiblemente de plata podemos ver lo que aparenta ser un primitiva pizza, una focaccia plana sobre la que fueron poniendo frutas, posiblemente unos granos de granada, un dátil, especias y por encima una salsa tipo pesto.

Alrededor de esa pieza de pan con frutos por encima hay otros frutos secos como anacardos, dátiles y granadas. Y una fuente sobre la que podría ir una sopa o algo similar, unos vinos con frutas, etc.

Este tipo de presentaciones era más o menos lo que se ofrecía a las visitas de los hogares cuando llegaban a las casas. Unos regalos gastronómicos de hospitalidad.

Es un plato con productos sencillos, del campo, pan y frutas frescas o secas. Pero servido en bandejas de plata. Podría ser una decoración para un salón comedor de la propia panadería, para servir a sus clientes.

No era una pizza como la conocemos hoy pues no existía el tomate ni el pimiento. Pero era un plato de la gente de la calle, del pueblo, que utilizaba el pan como base a modo de plato en donde iban sirviendo diversas viandas y tomaban con los trozos de pan plano que iban arrancando a la base de esa posible primitiva pizza.

25/6/23

Sopetas o soparras de Aragón. Torrijas de vino


Las "Sopetas" o "Soparras" es un plato de postre aragonés, festivo y para tomar con cuidado pues engaña y se sube.

Mezclamos un par de litros de vino tinto con cuerpo y fuerza junto a los melocotones en almíbar de una lata de kilo. Los melocotones se cortan en trozos medianos y se añade el mismo almíbar de la lata. 

Dejamos que macere todo el conjunto al menos un día. 

Hay variables, pues algunos añaden azúcar (una cucharada sopera por litro de vino) y otros en cambio por cada lata de kilo de melocotón ponen entre 3 y 5 litros de vino tinto y sin azúcar.

Una vez hecha la bebida, que admite varios nombres según zonas geográficas, en la cocina hacemos finalmente las llamadas sopetas.

Cortamos rebanadas de pan del día anterior, mejor si es de hogaza. El grosor del corte de un dedo.

Pasamos el pan (por ambas caras) por una fuente que tenga el caldo del preparado del vino, para que empape de la bebida. No hay que pasarse. 

Se moja el pan pero sin que empape del todo. El pan debe conservar su firmeza. Es casi como unas torrijas pero de vino.

Ponemos el pan ya “mojado” en una fuente o plato y lo rociamos con azúcar. Servimos el pan como complemento a desayunos o almuerzos de fiesta. La bebida sobrante encaja perfectamente para tardes de toros o de baile. 

Casi hay tantas variantes de esta receta como localidades en donde se hace. Incluso de nombre de la misma.