22/9/25

Qué hacer cuando un caldo de cocido queda grasoso?


A veces un caldo de cocido nos puede quedar excesivamente graso, con mucha grasa animal sacada desde los ingredientes que hemos puesto a cocer. 

Y puede que por salud, edad de los comensales o por simple gusto, no queramos presentar un consomé, un caldo de cocido muy grasoso. El estómago lo agradecerá si le rectificamos de grasa.

Pues resolverlo es tan sencillo como poner en un colador grande una docena de cubitos y pasar por el colador todo el caldo de cocido de forma no muy rápida, y así la grasa se irá depositando, pegando al frío del hielo. 

No quitará toda la grasa pero sí, gran parte de ella. Y las grasas no son los sabores, no tienen nada que ver lo uno con lo otro. Para la salud, hay que evitar las grasas animales, también en los cocidos y sopas.

En estos cocidos hay que intentar no poner las pieles de las gallinas o pollos, no aportan mucho y son como poco gran portadoras de grasa. 

Hay que saber que otro sistema es ir cogiendo con un cazo las partes superiores del caldo, poco a poco, sin coger mucho del caldo templado de las zonas bajas, y ese caldo recogido meterlo en el frigorífico. 

A la hora o dos horas, la grasa se habrá solidificado, y quedará líquido el caldo que hayamos recogido con nuestra maniobra. El resto se puede añadir al caldo. 

No meter nunca todo el caldo caliente a la nevera para que la grasa se solidifique, pues cambiará de sabor si lo metemos algo caliente todo el caldo al frio.

Lo que compraban para los convites de los reyes en el siglo XIV

En el siglo XIV, nada, hace más de 600 años, cuando los Reyes de España viajaban por sus tierras eran invitados a comer en grandes banquetes que a veces suponían unos gastos complicados de cubrir por las gentes de los pueblos por los que pasaba. 

Así sabemos que en el año 1351 ordenaron Las Cortes al Rey D. Pedro I de Castilla “El Cruel” que en sus viajes no recibiera de las ciudades, villas o priores más que las siguientes cantidades que luego relatamos, para que pudieran hacer los banquetes de los Reyes sin grandes menoscabos de las haciendas de las ciudades o grandes casas que visitaban los Reyes en sus desplazamientos.

Pedir más comidas era abusar de los ciudadanos y no había que destrozar tanto sus haciendas, con los viajes de las grandes familias reales.

45 carneros a 8 maravedíes cada uno
22 docenas de pescados secos, a 12 maravedíes la docena
Pescado fresco en una cantidad que no superare los 90 maravedíes
Una vaca y media hasta completar los 70 maravedíes
3 cerdos a 20 maravedíes el animal
60 gallinas a 16 dineros cada una
75 cántaras de buen vino a 3 maravedíes la cántara
1.500 panes de a un dinero
60 fanegas de cebada a 3 maravedíes la fanega
O que el total del convite (a modo de impuestos) no superara los 1.534 maravedís

Lo curioso es que los prelados, las ciudades o anfitriones podían dar esos alimentos al Rey, o una cantidad en metálico tasada en los precios indicados, y que dicha cantidad era algo menor si en vez de ser ciudades o villas los que invitaban al Rey, lo eran grandes hombres, ricos hacendados o caballeros, en los que los Reyes les cobraban o exigían menos, sobre un 60% de las cantidades antes relatadas. 

Vamos que los Reyes viajar… viajaban, pero de morro.