

Volverá con la misma imagen con la que al principio de siglo pasado centraba la admiración de una esquina zaragozana admirable por su vida, casi enfrente del que fue Teatro El Plata, que también está a punto de abrirse.
Recuperamos unas calles, que nunca debían haber sufrido un apagón tan largo. No volverán los billares ni las tiendas de "gomas", ni la lotera ni posiblemente la vendedora de perreros, pero intentaremos que vuelvan los clientes.